El “baby beef”, ese corazón de lomito cocinado cuidadosamente a la parrilla y que llega jugoso y humeante a nuestra mesa, además de ser una de las especialidades de la casa, es también muestra de que en El Chicote la cocina tiene una historia que se saborea en décadas.
De lunes a viernes la clientela esta constituida fundamentalmente por altos ejecutivos. El fin de semana es el ritual acostumbrado de muchas familias que buscan deleitarse con un menú que, además de su prestigiosa oferta de carnes a la parrilla, incluye pescado y mariscos. Los ambientes bordeados de flores frescas son por las noches un buen ambiente para disfrutar en grupo en torno de una botella de buen vino.
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