El Chicote, en La Sabana, se ha mantenido incólume ante el paso del tiempo. Su decoración, atención y la mayoría de los platos del menú siguen estando a la altura de su bien ganado prestigio.
De los orígenes de El Chicote solo se acordaran los realmente viejos. Este lugar siempre parece haber estado allí, cuando La Sabana era el límite de la ciudad.
En los años 70, era mandatario para los jóvenes decir que habían bailado en Barroco o haberse tomado un coctelito en Celis.
Ya no existen la disco ni el bar, pero el restaurante sigue tan sobrio y cómodo como siempre. No rebosa en grandes lujos y la decoración pasa por discreta de no ser la impresionante colección de arte que adorna las paredes; no deja de ser agradable degustar una velada rodeado de obras de destacados artistas nacionales.
El lugar tiene una amplia carta de vinos con las marcas mas conocidas de una decena de países, a un precio razonable. Lo mas destacable de la visita fue la excelente atención, con meseros amables e informados, prestos a atender sin necesidad que el cliente los siente como una presión.




